El registro mínimo
Para cada operación, conserva fecha y hora con zona horaria explícita, instrumento, cuenta o entorno (simulado, paper o live), idea inicial, tamaño, precio solicitado, fills, salida, comisiones y motivo de cierre. Añade capturas o notas solo cuando aporten contexto que los números no muestran.
Separa plan y hecho. “Pensé salir al llegar a X” y “la orden se ejecutó en Y” son datos diferentes. También conviene registrar si la operación fue manual o vino de una regla o alerta.
Clasifica el error antes de cambiar una estrategia
Un resultado negativo puede venir de una hipótesis de mercado equivocada, un precio peor de lo previsto, costes, una regla mal configurada o una interrupción técnica. Etiquetas consistentes ayudan a no atribuir cada pérdida al mismo motivo.
Evita crear decenas de etiquetas desde el primer día. Empieza por cuatro: decisión, ejecución, gestión de posición y problema técnico. Si una categoría aparece repetidamente, divídela después.
Una revisión semanal de 20 minutos
- Comprueba que el historial coincide con los estados y fills del broker.
- Separa operaciones simuladas de las live.
- Agrupa por tipo de error y coste total.
- Elige un solo cambio verificable para la semana siguiente.
- Anota cuándo revisarás si ese cambio funcionó.
El objetivo no es contar una historia convincente con pocas operaciones. Es conservar evidencia suficiente para detectar patrones cuando haya una muestra razonable.
Cuida los datos del diario
Un registro puede contener números de cuenta, posiciones y horarios personales. Si compartes una captura, oculta identificadores, saldos y cualquier dato de acceso. Para comparar resultados públicamente, explica el tamaño de la muestra, el entorno y si incluiste costes.