El recorrido en seis pasos

  1. Origen: una persona pulsa un botón o una regla emite una señal.
  2. Validación: el sistema comprueba instrumento, cuenta, permisos, tamaño y reglas activas.
  3. Construcción: se define el contrato, lado, cantidad, tipo de orden y precio si aplica.
  4. Envío: se manda la instrucción al broker y se guarda una referencia para rastrearla.
  5. Respuesta: la API puede aceptar o rechazar la solicitud. “Aceptada” todavía no significa “ejecutada”.
  6. Reconciliación: se consulta el estado final y se compara con la posición y el historial.

Cuando hay automatización, cada paso necesita un estado visible. Un simple mensaje “señal recibida” no basta para concluir que se compró o vendió.

La elección de orden cambia el resultado posible

Una orden market busca ejecución, pero el precio puede variar. Una orden limit pone un límite de precio, aunque puede quedar sin ejecutar. Una orden stop activa otra orden cuando se alcanza el precio de disparo; el precio de ejecución puede diferir. Las políticas y los tipos disponibles dependen del broker y del instrumento.

Por eso es útil registrar el precio que se veía, el precio límite enviado, el estado de la orden y el precio de cada fill. Sin esa secuencia, un retraso de datos y un deslizamiento de ejecución se parecen en el informe final aunque tengan causas distintas.

Tres fallos que merecen una prueba específica

  • Duplicados: una alerta reintentada no debería abrir dos posiciones por accidente. Comprueba identificadores y comportamiento ante reenvíos.
  • Conexión vencida: observa qué ve la persona cuando expira una autorización o no responde la API.
  • Estado parcial: prueba cancelaciones y ejecuciones parciales. La cantidad abierta y las instrucciones de salida deben referirse a la posición real.

Una buena prueba termina leyendo el estado del broker, no solo el mensaje de la aplicación. Si no coinciden, detén las nuevas instrucciones hasta entender la diferencia.

Fuentes para ampliar